Un cronista uruguayo se comprometió a enviar una crónica sobre lo sucedido el 12 de noviembre en El Barril. Cuando todo terminaba en el olvido, una botella llegó a las playas del balneario La Balandra, cerca de Berisso. Su contenido causó asombro: no era una carta sino los comentarios del show de Viejo Smoking en Montevideo.
El grupo arribó a Tres Cruces cerca del mediodía del sábado 12 de noviembre. La jornada incluyó cruzar el Río de la Plata en un catamarán para ingresar a Uruguay por Colonia.
En Montevideo, Gezzio, músico de la banda organizadora de la fecha, aguardaba al contingente argentino con su hijito Vicente en la terminal de "buses".
Una breve pero eficaz recorrida turística puso en tema a los visitantes, que una vez alojados en el hotel, salieron a conocer un poco la ciudad, invadidos de hambre y sed de Pilsen.
Claudio Mencia se asombró cuando a la noche, durante la prueba de sonido, un joven periodista de la revista "Rock de Uruguay" se acercó para presentarse y comentarle que tenía en mente cubrir las aventuras de Viejo Smoking en aquellas tierras.
Relajado, Mencia se acodó en la barra, compartió una Patricia bien helada y le habilitó material de prensa como para que esté al tanto de todos los detalles.
El resto es una historia que asombrosamente se develó hace algunos días.
Los comentarios de Lino Pereda, aquél joven escritor, nunca llegaron a las casillas de mail de Mencia, ni de cualquier otro músico. Sin embargo un pescador que intentaba suerte en el balneario La Balandra, encontró una botella que contenía en su interior un papel prolijamente enrollado, como si se tratase de un mapa para encontrar un tesoro.
Evidentemente no era el recuerdo de historias de piratas, de una montaña de oro escondido ni de leyendas de alta mar. Anonadado, el pescador se contactó con Mencia, ya que sus datos estaban incluidos en el texto. Fue un encuentro fugaz y de desconfianzas mutuas. Mencia y los chicos de Viejo Smoking creyeron que era todo una broma.
Pero la firma de Lino Pereda, al pie de la crónica enterró toda duda. El pescador, por su actitud, recibió unos pocos billetes de recompensa. De regreso a Buenos Aires la lectura y el silencio fueron protagonistas.
Ese reflejo de pareceres, esa manera de retratar el momento quedó archivado. Vaya a saber alguno que palabras contiene. El papiro descansa secretamente en alguna carpeta de las oficinas de FeCiega. La botella se convirtió en un adorno y de Lino Perede más no se sabe. Desde la revista "Rock de Uruguay" afirman que no ha vuelto por la redacción.
El misterio se tornó complejo, masivo. Hasta místico.
Viejo Smoking volvió a los ensayos, como siempre, festejando al día de hoy su debut internacional en Montevideo. Tal vez Pereda sea un brasilero desterrado, ignorado. O un uruguayo que sucumbió emocionado por las estrofas de "Maracaná" y que decidió perderse en los laberintos de algún pequeño pueblo del interior.
Tal vez Pereda sea una ilusión, un fantasma o un smoking más.
El desembarco de VS en Montevideo fue un hecho que hoy se festeja.
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