Nos instalamos clandestinamente por unas horas en el Parque Centenario con formato de evento ya que también participaron Vidrio y Proyecto Serio. El mix musical hizo que la tarde variara entre el rock, la psicodelia y el despecho bizarro.
El efecto de humo sobre el improvisado escenario lo daba un puesto de choripanes que estaba al lado de nuestro asentamiento. La feria que se monta por los márgenes del parque daba la impresión de que estábamos acorralados por un mercado medieval en el cual centenares de personas chusmeaban entre artefactos inservibles y ropa trucha.
Imprevistamente los tres muchachos de Proyecto Serio cerraron su prueba de sonido y dieron inmediato comienzo a su hora de show para arrancar este encuentro familiar entre tres bandas. El dato de color es importante: en cada uno de los grupos había al menos un hermano González. Y para cerrar la estadística, el mismo padre González operó magistralmente el sonido desde el estacionamiento para las bicis.
Ciertos rostros de sorpresa y muchas risas de fondo iban acercándose en aumento mientras el trío daba sus primeros acordes ante la multitud. Proyecto Serio podría ser una banda sin definición, incluso un proyecto antiserio, bizarro, desfachatado. Una cachetada a la política normal y los protocolos rockeros que desgastan y acostumbran por demás al público. La contradicción misma con un contrapunto original en el mensaje.
Llegó el turno de Viejo Smoking y también la hora de mayor calor. Alguien dijo que estamos en otoño pero a las 16.00 horas del domingo pasado la temperatura no dio respiro.
Siendo esta la primera presentación al aire libre en Buenos Aires la conclusión es altamente positiva. Incluso es clave volver a repetir estas fórmulas. Las posibilidades de llegar a nuevo público y de difundir el repertorio son impresionantes. En cada rincón, en cada calle, hay gente que consume música, todo el tiempo, y si es que tienen un reproductor de mp3 también se acercan a los artistas callejeros, a las bandas de moda y a los eventos clandestinos.
Para cerrar la ventanta, Vidrio trajo todo su rock progresivo a eso de las cinco de la tarde. Este formato trio se guía entre la improvisación y los ajustes que deben venir de ensayos eternos y relajados. Vidrio a mi parecer es un experimento con tintes naturales. Un torbellino potente que permite jugar con la imaginación. Por eso varios de los concurrentes reposaban en el pasto con los ojos cerrados que de a ratos jugaoan con los colores del cielo y de los árboles. Cerraron un evento de manera impecable y se notó el trabajo de meses. En mi oponión deben tocar más seguido y reinventar una movida con seguidores que están pero que hay que salir a buscarlos.
Este tipo de encuentros son los que tienen que repetirse. Son experiencias que juegan a favor de todos aquellos que se dedican dia a dia por algo que nace espontáneamente y corre como sangre entre las venas: la música.
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