¿Por qué?Cuando vinieron con la noticia obviamente no la creí. La leí una hora despúes en internet y seguía sin creerlo. Imagino que una noticia como esta es de no creer. Y la verdad, sigo sin entenderlo.
Entonces arranqué con recuerdos nostálgicos. Mientras volvía a casa me acorde de Esteban y de el Negro. De aquel recital, el mejor que vimos de Las Pelotas en el recordadísimo Chakal de La Plata.
Y fue así, mientras el 146 caminaba a paso lento por San Martín y nunca pasaba Gaona que quería llegar para tener mas datos. Fue así que recordé esa fiesta de pocos, íntima, revolucionaria, con un Sokol sentado entre la gente mientras la banda estaba en otra parte. Con Valentín, que justo viene a elegir novia la noche en que "Todo por un polvo" sonaba de manera arrolladora y yo captaba cada movimiento de los músicos como si fuesen novedad en mi vista. Hasta llegué a escuchar un puteada tremenda de Jove hacia sus compañeros desde su butaca, despúes de reiniciar una canción por tercera vez y quedar en pelotas solo él y sus parches.
Sólo unos metros separaban una valla débil con el público, y ahí estábamos nosotros, cerca de Daffunchio, tan lejos de Junín, de donde habíamos llegado.
El ritmo parsimonioso de Germán estimulaba. El movimiento saltarín de Gabriela era tan llamativo como innovador, y el golpeteo que Alejandro le daba a la pandereta en su pecho encerraba la mística de un grupo contagioso. Ah, me olvidaba de Sussman, tan secundario como clave en ese armado.
De Las Pelotas me queda esa formación estupenda: una secuencia milimétrica por músicos, divididos en baldosas, generando energía y show. Cubriendo todos los estilos, todos los pasos.
Mientras el calor hacía lo suyo en una lata de colectivo, y pasar Gascón por Díaz Velez me resultaba tétrico, se me vino a la mente el carisma y el brillante compromiso de un ex Sumo, enfrentando al público solamente con una guitarra.
Llegó tarde, creo... Sí, a Junín. Aquella vez, estábamos más cerca. La comitiva, una delegación de músicos de la Chivilco (Chivilcoy), se apostó en el vip de un bar ya desaparecido de la ciudad bonaerense. Pidieron de todo: muy buena comida, mucha bebida y márgenes de libertad para hacer lo que quisiesen.
Sokol, entre nosotros, se acercó al escenario y arrancó un repertorio motivador y emocionante. Recaían las notas y las frases más recordadas de la historia del rock. Se fue entre el público, cuando los dueños de "Urbano" bajaban la persiana y lo llevaban para otra demostración de nostalgia en un boliche que, tiempo después, quedó devastado por el viento y la lluvia (Notte, o algo así se llamaba). Ahí mismo, Sokol enfrentó caras burlonas en busca de pop, tragos y minas fáciles.
El, hizo de las suyas.
Mi generación está amputada de rock. Nos quedaron épocas sucias, y nos perdimos por el simple hecho de nacer tarde, de bandas como la que lideró Luca Prodan.
¿Es parte del destino lo de Sokol? ¿Es coincidencia? ¿Dentro de cuánto tiempo veremos su nombre pintado en las paredes?
Por último, llegamos a Baradero (creo que año 2006). Nunca había ido tan al norte del país, siempre me fue más fácil el sur. Durante aquella jornada compartimos fecha con Las Pelotas y otras bandas. Fue nuestro mejor momento.
Matías se enojó conmigo y con el Porte (con razón) por haber desaparecido durante el show de Daffunchio, Sokol y compañía. Invadidos por la rutina, escapamos entre calles tristes, eran laberintos.
Al rato volvimos, cansados y con frío. Escuché entonces aquella versión completa de "White trash". Sin palabras.
Ya termino, no escribo más. Invasión de nostalgia nuevamente, como por ejemplo, aquella vez en Abasto, en el BAFICI, mientras el documental de Luca era la joya y Sokol uno de los más festejados y aplaudidos. La puta madre...
El rock nacional perdió un frontman, de lujo. Un gran compositor y creador.
Y dentro del encierro de pensar estas cosas, quedará siempre pendiente, que el que se va cuando no se debe nos deja en pelotas. A todos. Siempre pasa lo mismo, ¿el puto destino?
Para que...
¿Por qué?