21.4.08
MEJOR NO HABLAR DE CIERTAS COSAS
Pasó el show en el Imaginario, y parece que algunos todavía tienen los relojes cambiados. Ante sala llena, la banda cumplió con un repertorio corto pero ruidoso.
Ya son dos años de vida. Para Viejo Smoking cumplir años se transformó en un karma. Mas allá que recién sean dos. En el Club del Bufón, el año pasado, una imprudencia burocrática, un descuido administrativo hizo modificar la fecha aniversario, y la banda tuvo que arreglárselas tocando un día de semana.
El 18 de abril había mucha expectativa porque "La flor del argelino" esta en un plano avanzado y los chicos tenían como fundamento explotar las obras en escena que serán de la partida del álbum debut. Sin embargo, el festejo fue aguachento.
Culturalmente, una botella de cerveza tiene más valor en su venta, que la entrada para ver a una banda que se viene preparando por meses y meses, inclusive, años.
El argumento musical, mas allá de lo extenso e inapropiado del nombre del recinto, pasa a un plano comercial opaco, pero no porque sea deslucido, sino porque es opacado a la fuerza.
Mejor no hablar. Sin decir, se dice, y aca se están explicando cosas.
Los mercenarios, refugiados entre botellas y paneras, tienen el dominio. Claro, son dueños, autoritarios, no les importa la puesta, no les importa la música. Les importa la venta.
"Dejate de joder, ya está boludo... sonaron de puta madre, que le vas a hacer?", sino fuera por esa frase, la amargura hubiese triunfado, y no era justo, ni para Viejo Smoking, ni para el Seba Badia, ladero incondicional y autor del comentario.
La bronca es por la gente. Simplemente por eso. Viejo Smoking puede tocar cinco temas, dos o uno solo. Pero el público siempre sabrá del repertorio, de la duración, del horario de incio (aproximado al menos) y de finalización del mismo.
Los chicos que llegaron y no vieron nada, pagaron su entrada. Querían ver a la banda. Porque este año, es real que VS va a tocar menos en Capital Federal. Justamente para que el lugar esté lleno, se vendan muchas anticipadas y tengamos una felíz preocupación de tener la certeza que en la puerta solo queden algunos tickets disponibles.
Se trata de respeto por el que se toma un bondi desde la punta del obelisco, que se movió para conseguir su reserva, que compró una remera y la luce con ganas.
Los horarios no los pone Viejo Smoking o cualquier otro grupo. Que eso quede claro.
Pero se hizo el show. "Cruel", sirvió de excusa para ir arrimando al público, para que bajara esas escaleras que desde el escenario parecen eternas, interminables.
Para el cuarto o quinto tema, el lugar estaba en clima. Ya estaba la mayoría del público, y de no haber sido por terminar el recital 6 temas antes, el tono ruidoso y festivo habría completado el círculo.
Queda por redondear el comentario, con la observación que se escuchó de algunos seguidores que se acercaron a saludar a los músicos. "Mejoraron mucho, sonaron muy bien". Hay que seguir por esa senda, la del trabajo, para mejorar aún más y aprender de estas secuencias atemporales que intentan perturbar la alegría de la música.
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